Política

"Tenemos que reconocer que no logramos derrotar al bolsonarismo"

 Edihno Silva es presidente del Partido de los Trabajadores desde julio del año pasado. El dos veces alcalde de Araracuara siempre fue una pieza clave en el armado político de Lula y supo. En l...

 Edihno Silva es presidente del Partido de los Trabajadores desde julio del año pasado. El dos veces alcalde de Araracuara siempre fue una pieza clave en el armado político de Lula y supo. En las elecciones de 2022 fue el jefe de campaña, manejo el trazo fino de la narrativa del líder brasileño y, especialmente, la estrategia de comunicación en redes sociales.  

Es sociólogo graduado de la Universidad del Estado de San Pablo y magister en Ingeniería de Producción por la Universidad Federal de San Carlos. También fue concejal, diputado federal y Secretario de Comunicación Social en el gobierno de Dilma Rousseff.

En esta campaña le toca coordinar la totalidad de la agenda de Lula que en esta semana previa se torno frenética e intensa en estados como Belem, Bahía y Minas Gerais. 

En ese marco, Silva recibió a LPO en un reconocido hotel de la ciudad de San Pablo para analizar en detalle la recta final de la campaña electoral. 

El presidente del PT reconoció que la crisis en la Corte Suprema de Brasil complicó el rumbo de la campaña de Lula pero remarcó que "logramos encaminarla y llegamos fuertes". 

Edinho Silva también dio los detalles de lo que serían un nuevo mandato de Lula en Brasil y afirmó que "el retorno del bolsonarismo sería una tragedia". 

"El sentimiento antisistema es de cambio pero nosotros sabemos que la derecha y Flávio Bolsonaro no va a hacer los cambios que reclama la sociedad brasileña. El único líder que puede llevar a cabo esos cambios es Lula porque quien más cambió la vida del pueblo brasileño", planteó.

-Estamos en la recta final de la primera vuelta. ¿Cómo viene la campaña?

Está difícil. La crisis de la Corte Suprema terminó generando, a los ojos de la sociedad, un sentimiento antisistema. No es original del pueblo brasileño sino que es un sentimiento que crece en el mundo por la falta de crecimiento sostenido de la economía global y un escenario recesivo internacional. Eso pone en jaque la democracia representativa y las instituciones de la democracia. 

Brasil no vive algo diferente a eso, entonces, hay un estado de descontento por mas que el presidente Lula en su mandato haya implementado todas las políticas que recuperaron la renta de los trabajadores y apuntó los tributos a las grandes fortunas. Sin embargo, es evidente que estamos muy lejos de una situación de la economía popular que nosotros deseamos.

Así y todo, Brasil volvió a crecer, somos récord en generación de empleos, el PIB brasileño es uno de los que más crece entre las grandes economías del mundo y hay un proceso de recuperación con las políticas públicas y con la propia economía brasileña. 

Y esta crisis en la Corte Suprema es perjudicial para nuestra campaña pero frente a los hechos de corrupción nosotros rápidamente nos posicionamos. El presidente Lula reclamó públicamente que todas esas denuncias fueran investigadas, que todos los responsables pagaran por lo que hicieron y remarcó que nadie está por encima de la ley.

Fue una decisión correcta y rápida pero está claro que nuestra campaña, que venía muy bien, entró en un momento difícil. Igualmente, pienso que en esta recta final está mucho mejor que hace 15 días.

El ambiente es de recuperación y estamos buscando al elector indeciso. Llegamos a la recta final con confianza, pero sabemos que podríamos estar mejor si no hubiésemos atravesado todo este proceso.

Hay un estado de descontento por mas que el presidente Lula en su mandato haya implementado todas las políticas de recuperación de la renta y de no tributación de los trabajadores sino de las grandes fortunas. Es evidente que estamos muy lejos de una situación de la economía popular que nosotros deseamos

El sentimiento antisistema es de cambio pero nosotros sabemos que la derecha y Flávio Bolsonaro no va a hacer los cambios que reclama la sociedad brasileña. El único líder que puede llevar a cabo esos cambios es Lula porque es quien más cambió la vida del pueblo brasileño. Y eso es lo que estamos disputando en esta recta final, quién es en los hechos el que  puede garantizar esos cambios Brasil necesita.

Esa es la disputa y estamos atentos también a la migración del voto útil en esta etapa final. Entonces, llegamos a un momento decisivo de la campaña pero con un ambiente mejor y bien posicionados.

-¿Avanzar con la prohibición de las apuestas online es parte de una estrategia para cambiar la agenda de debate?

Lula tiene que gobernar y tiene que continuar tomando medidas que ahora la oposoción quiere atribuir al proceso electoral. Son tomadas en campaña, está claro, pero son decisiones que ya venían siendo preparadas por el Gobierno. Una de ellas tiene que ver con la pérdida de inflación de los beneficiarios del programa Bolsa Familia.

En el caso de las apuestas, fue Lula quien reguló las apuestas que fueron creadas durante el gobierno de Michel Temer, que durante el gobierno de Bolsonaro nunca fueron reguladas y eso propició cientos de plataformas operando ilegalmente en el país y fuera del país, algunas haciendo practicas criminales como el crimen organizado, tráfico de drogas y lavado de dinero.

El Presidente enfrentó esa situación y reguló, pero siempre dejó en claro que si la regulación no impide el avance del juego y las apuestas, iba a revisarla. Es una situación trágica la que estamos enfrentando en ese sentido con la dependencia de las apuestas que provoca problemas psicológicos, endeudamiento de las familias y practicas de suicidio. Con todo este escenario es que el Gobierno decidió eliminarlas porque se tornaron un mal para el país.

-¿Qué se puede decir de la polémica que se abrió con la Santa Patrona de Brasil?

No fue creada por nosotros. Lamentablemente está pasando algo que en Brasil nunca pasó en la historia: un conflicto religioso.

Brasil siempre convivió de manera pacífica con todas las religiones. Brasil tiene un origen muy diverso, tenemos las religiones de origen africano, el espiritismo, que también tiene muchos adeptos en Brasil, y, en los últimos años, hemos visto el crecimiento de la población evangélica, especialmente los pentecostales.

Brasil, además, es el país con más católicos del mundo. Esa diversidad religiosa, como parte de la diversidad cultural brasileña, siempre fue un factor del que nos sentimos orgullosos y que forma parte de nuestra identidad.

Pero en este período, estimulada por concepciones fascistas y autoritarias alimentadas por la ultraderecha, Brasil pasó a ser un país que enfrenta conflictos de manera permanente, entonces, lo que no deberíamos hacer es crear un conflicto religioso.  Pero acá lo que se está cuestionando es algo histórico y es parte de la tradición como Nuestra Señora Aparecida, que es una santa brasileña, negra, que dialoga mucho con la cuestión racial en Brasil y tiene una enorme importancia porque forma parte de una tradición secular.

Ahora bien, transformar esto en una cuestión de disputa en el país cambiando una ley para que deje de ser Patrona de Brasil no va a producir nada positivo y afecta los valores que importan para los brasileños. Es un debate que no debería existir y que, en este momento, hace que todo se torne más sensible.

-En 2022 dijiste en una entrevista con LPO que no alcanzaba con derrotar a Jair Bolsonaro sino que había que derrotar al bolsonarismo. ¿Qué podemos decir cuatro años después?

No conseguimos derrotar al bolsonarismo, tenemos que reconocer que la polarización política se mantiene.  Tal vez en algún momento tengamos que hacer una evaluación de por qué no conseguimos construir un diálogo con las fuerzas sociales hegemonizadas por esas concepciones bolsonaristas inspiradas en el fascismo.

No conseguimos hacer frente a esa disputa cultural, ideológica y de valores y el bolsonarismo llegó a convertirse en una fuerza política con capacidad hegemónica. Entonces, es algo que tenemos que analizar y tal vez después de las elecciones podamos hacer esa evaluación y tomar medidas para unir a Brasil y superar este momento difícil, de tanta polarización y de extrema diseminación de odio político.

-Es un fenómeno global también.

Es un fenómeno global porque está alimentado por el fascismo. Es un momento histórico que se parece mucho al que precedió a la Segunda Guerra Mundial. Empobrecimiento, no aceptación de los diferentes y rechazo a los flujos migratorio. No se discute la concentración de la riqueza y sus consecuencias, se discute el problema de la movilidad humana.

Si hacemos un paralelo histórico con lo que precedió a los grandes acontecimientos mundiales, encontramos características similares: empobrecimiento, concentración de la economía, movilidad humana y rechazo de las diferencias. En la primera mitad del siglo XX los diferentes eran los inmigrantes, los gitanos y los judíos. Hoy también existe el rechazo hacia los inmigrantes.

Son valores que creíamos haber derrotado en el pasado como es el racismo, el machismo y ahora también la xenofobia. La democracia representativa queda en jaque cuando se fortalecen esas fuerzas y por eso estamos viviendo un momento histórico muy delicado y tenemos que hacer mucho para que las fuerzas democráticas puedan superar este proceso tan difícil.

-Este proceso electoral también está atravesado por la interferencia o la intención de interferencia de Estados Unidos. ¿Percibís la posibilidad de una interferencia estadounidense en el proceso electoral, a partir del apoyo de Donald Trump a Flávio Bolsonaro?

Trump es el mayor líder del fascismo del siglo XXI con todas las características del fascismo que tiene que tener un líder político: el estímulo la persecución de los diferentes, el trato que reciben los inmigrantes en Estados Unidos, expresa una concepción autoritaria de la sociedad y plantea algo muy perverso como es el expansionismo territorial para controlar sus riquezas.

Y sí, va a interferir. Estados Unidos ya interfirió en diversos procesos electorales en Europa y América Latina. En las últimas disputas de América del Sur, absolutamente en todas hubo participación directamente o mediante declaraciones, sembrando miedo o utilizando a las grandes tecnológicas estadounidenses. 

No conseguimos derrotar al bolsonarismo, tenemos que reconocer que la polarización política se mantiene. Tal vez en algún momento tengamos que hacer una evaluación de por qué no conseguimos construir un diálogo con las fuerzas sociales hegemonizadas por esas concepciones bolsonaristas inspiradas en el fascismo

Es un proceso muy delicado. Brasil tiene instrumentos para proteger su sistema electoral frente a ofensivas externas, utilizando las redes y el ambiente virtual. Nosotros ya constatamos todo eso y estamos luchando y enfrentándolo.

-¿Qué significaría para América Latina una derrota de Lula?

Sería un desastre para América Latina y para América del Sur. La victoria de Lula significa equilibrio de fuerzas en la región.

Significa que podemos mostrarle al mundo, a Europa y a todos los países que es posible enfrentar el fascismo por eso a elección de Lula no es importante solamente para Brasil para América del Sur, para América Latina y para el mundo.

-¿Qué expectativas tienen para las elecciones de gobernadores y en el Congreso?

El PT es una de las estructuras más fuertes de la izquierda en toda la región. Tenemos capilaridad e implantación muy importantes. Llegamos muy fuertes para las eleciones y vamos crecer en la cantidad de parlamentarios en el Congreso.

En la Cámara de Diputados seguramente, pero también tenemos una expectativa muy grande para el Senado.

Vamos a disputar estados importantes, pero no solamente con candidatos propios sino con los aliados. Construimos alianzas en las 27 unidades del Estado de Brasil. Tenemos alianzas con partidos de izquierda, centro y centro derecha con inspiración democrática.

Entonces, el balance es bueno porque vemos un crecimiento del PT, de la izquierda y crecimiento del campo democrático brasileño.

-¿Qué puede significar para el futuro de Brasil el retorno del bolsonarismo al poder?

Sería una tragedia. Porque entre todas las dificultades que atravesamos durante este período, tenemos el mayor fraude financiero de nuestra historia que es la creación del Banco Master, una cría del gobierno de Bolsonaro.

Quien desmanteló ese esquema y detuvo al banqueo fue Lula. El mayor fraude de la historia del sistema previsional brasileño es una cría de Bolsonaro. 

Trump es el mayor líder del fascismo del siglo XXI

El que investigó y detuvo a los responsables, quien reestableció las políticas públicas, reposicionó al país en el escenario internacional y se fortaleció para hacer frente a los aranceles de Trump creadas como instrumento de coerción política fue Lula. Brasil soporta todo esto porque el gobierno amplió los mercados externos y volvimos a ser respetados internacionalmente.

También retomamos las grandes obras y pusimos en marcha un proceso avanzado de modernización de la industria con una inversión millonaria.

-¿Por qué la población brasileña no parece tan indignada con el escándalo del Banco Master?

Está indignada. Buena parte del sentimiento antisistema que reclama cambios que mueve por la sociedad brasileña son por los escándalos de corrupción. Y el Banco Master es uno de los símbolos de esos grandes escándalos financieros que Brasil vivió, creado y alimentado  durante el gobierno de Bolsonaro. Ahora todo ese sistema está siendo desmontado.

-¿Cuáles serían los ejes principales de un próximo mandato?

Si Lula es reelecto, tenemos un proyecto de desarrollo profundamente ecológico. Brasil tiene reservas y recursos que pueden ser estratégicos para el mundo con base en los metales criticas y las tierras raras. Somos la segunda reserva de tierra raras en el mundo.

Estamos descubriendo reservas de petróleo que pueden financiar toda la transición energética brasileña y puede convertirse en un país capaz de producir energía limpia a gran escala.  

El mayor fraude de la historia del sistema previsional brasileño es una cría de Bolsonaro

Por lo tanto, es un país que puede enfrentar y ayudar al mundo a liderar la transición energética y enfrentar la emergencia climática. 

Por eso, el proceso de reconstrucción de Brasil fue fundamental que en este tercer mandato está preparando al país Brasil para el crecimiento del próximo mandato. Entonces, esto la victoria de Lula puede tener una importancia histórica muy grande.

También estamos haciendo los cambios que la sociedad exige. El modelo brasileño de seguridad pública no es solamente una atribución del Gobierno Federal, es una atribución de los estados y durante mucho tiempo, la creación de las policías municipales fueron atribución los municipios.

Necesitamos avanzar en una regulación dentro del pacto federal. El Presidente está impulsando una legislación para que el Gobierno federal pueda intervenir directamente en el combate contra la violencia y tenga más instrumentos para enfrentar la criminalidad.

Entonces, las bases de un gobierno posterior están construidas. Por eso este momento electoral es tan importante.

-Asumiste la presidencia del Partido de los Trabajadores hace un año. ¿Cuál es el balance?

Es un desafío inmenso. Es un partido organizado a nivel nacional, no hay ningún territorio nacional que no tenga un PT implantado.

Pero tenemos que reconocer que todavía existen desafíos para organizar mejor el partido. Prácticamente asumí para la organización del proceso electoral. Hicimos nuestro Congreso partidario y aprobamos decisiones importantes. Ahora tenemos que poner en práctica esas resoluciones luego de las elecciones.

El PT tiene que hacer cambios importantes para que siga siendo el gran partido de izquierda de Brasil y de América Latina que aliente el sueño de cambio de la sociedad brasileña. 

El PT tiene que hacer cambios importantes para que siga siendo el gran partido de izquierda de Brasil y de América Latina que aliente el sueño de cambio de la sociedad brasileña

Tiene que ser el gran partido de transformación de la realidad brasileña. Tenemos que discutir una reforma del poder judicial que habíamos aprobado en el Congreso antes del escándalo de la Corte.

También vamos a trabajar para una reforma del sistema político electoral brasileño que es muy malo y tiene que adaptar el voto lista que rompa con la lógica de voto individual y se valore el debate partidario.

Tenemos que enfrentar el debate sobre las excepciones presupuestarias en el Congreso Nacional, porque eso es muy perjudicial y también alimentó una serie de denuncias de corrupción que involucraron al poder legislativo brasileño.

También tenemos que discutir una agenda de desarrollo energético, el modelo de desarrollo urbano brasileño, que tiene que ser pensado para las grandes metrópolis y para los grandes centros urbanos que existen en Brasil. Tenemos que enfrentar el debate sobre la universalización de la educación integral y la ampliación de la jornada escolar.

También está la cuestión de la tarifa cero en el transporte público, que defendemos.El Estado debe subsidiar una parte importante del transporte público.

Y algo muy importante es que enfrentar el debate sobre la seguridad pública y el crimen organizado. El partido tiene propuestas mucho más audaces que las que tenemos hoy.

Ese es el debate que tenemos que llevar adelante.

Fuente: https://www.lapoliticaonline.com/entrevista/edinho-silva-5784/

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