Política

Sospechan que Caputo revive la maniobra de la era Macri para facilitar la fuga de los grandes fondos

La disparada de la caución al 191% anual que obligó a extender la rueda del jueves dejó al descubierto una tensión que excede la falta de pesos. En el mercado crece la sospecha de que Luis Capu...

La disparada de la caución al 191% anual que obligó a extender la rueda del jueves dejó al descubierto una tensión que excede la falta de pesos. En el mercado crece la sospecha de que Luis Caputo está construyendo un paraguas financiero para facilitar la salida de los grandes fondos de inversión. La estrategia recuerda a la que desplegó durante el gobierno de Mauricio Macri, cuando el Estado intervino para contener el dólar mientras los inversores extranjeros desarmaban sus posiciones en pesos.

El mecanismo es relativamente sencillo. Cuando un fondo internacional decide abandonar la Argentina, primero necesita vender sus bonos y recuperar los pesos invertidos. Después debe convertir esos pesos en dólares para retirar el capital. El problema aparece cuando muchos inversores intentan hacer lo mismo al mismo tiempo. Los bonos se derrumban, faltan compradores y la demanda de divisas presiona sobre el tipo de cambio.

Ahí aparece el paraguas. Si el Tesoro compra los títulos que los fondos quieren vender, les ofrece una salida sin que deban aceptar una caída a mercado. Es liberalismo al revés. Pero si además el Banco Central interviene para evitar una disparada del dólar, los inversores pueden convertir sus ganancias en pesos a una cotización más rentable. El Estado actúa sobre los dos extremos de la operación: sostiene el precio de los activos y procura administrar el costo de la dolarización.

La pregunta es quién financia esa salida. Porque recomprar bonos requiere pesos, pero permitir que los inversores retiren sus capitales exige dólares. Y esa segunda parte es la que vuelve especialmente delicado el esquema actual.

El mercado cree que Caputo armó un paraguas para que salgan los grandes fondos

La señal apareció en la rueda del jueves. Después de que el Tesoro recomprara alrededor de 1,75 billones de pesos en bonos, una operación que en principio debía aportar liquidez, la tasa de caución llegó al 191% nominal, síntoma de las dificultades de los operadores que necesitaban conseguir pesos.

La caución funciona como un préstamo de muy corto plazo, generalmente garantizado con títulos. Si un operador necesita pesos para cancelar una obligación, puede pedirlos prestados dejando bonos como respaldo. Cuando la tasa pasa de niveles cercanos al 20% a operaciones próximas al 200%, la señal es que determinados participantes están dispuestos a pagar un costo extraordinario para conseguir efectivo.

El Banco Central debió extender hasta las 18 la rueda de pases, conocida como Repo. El volumen negociado alcanzó los 5,8 billones de pesos, contra 4,5 billones de la jornada anterior. La intervención buscó aliviar las necesidades de financiamiento, pero no despejó el interrogante sobre el destino de los pesos que había movilizado el Tesoro.

La experiencia de 2018 ayuda a comprender el riesgo. Durante los primeros años del gobierno de Macri, los fondos internacionales ingresaron dólares, los cambiaron por pesos y aprovecharon las elevadas tasas de interés que ofrecían las Lebac. El negocio funcionaba mientras el rendimiento financiero superara la depreciación del peso.

La contradicción es importante. Si Caputo recompró bonos para inyectar liquidez, ¿por qué los operadores tuvieron que pagar tasas extraordinarias para conseguir pesos? ¿A donde fueron los 1.750 millones de pesos que el Tesoro volcó al mercado?

La experiencia de 2018 ayuda a comprender el riesgo. Durante los primeros años del gobierno de Macri, los fondos internacionales ingresaron dólares, los cambiaron por pesos y aprovecharon las elevadas tasas de interés que ofrecían las Lebac. El negocio funcionaba mientras el rendimiento financiero superara la depreciación del peso.

Cuando cambió el escenario internacional y aumentó la desconfianza sobre la economía argentina, los fondos buscaron salir. El 25 de abril de 2018 se produjo un quiebre: la liquidación de posiciones en Lebac aceleró la demanda de dólares. El propio Banco Central reconoció posteriormente que la salida de capitales extranjeros fue uno de los principales factores de la turbulencia cambiaria.

La respuesta combinó subas de tasas, intervenciones cambiarias y operaciones destinadas a sostener el mercado de deuda. En mayo, el Banco Central llegó a ofrecer 5.000 millones de dólares a un tipo de cambio de 25 pesos, con el propósito de establecer una referencia que contuviera la corrida. Al mismo tiempo, el Tesoro, con Caputo al frente del Ministerio de Finanzas, colocó bonos en pesos a tasa fija con vencimientos a cinco y ocho años.

Caputo, Sturzenegger, Peña y Dujovne en el gobierno de Macri.

La operación atrajo a grandes administradores internacionales, entre ellos BlackRock y Franklin Templeton. Estos fondos aportaron dólares para comprar títulos en pesos, lo que permitió aumentar transitoriamente la oferta de divisas y aliviar la presión cambiaria. Pero también extendió la exposición de los inversores extranjeros a la deuda argentina.

El resultado fue un alivio transitorio. La corrida continuó y el Gobierno terminó recurriendo al Fondo Monetario Internacional. En su evaluación posterior, el propio FMI reconoció que el elevado volumen de Lebac en manos de inversores sensibles a los cambios de expectativas había convertido esos instrumentos en un foco de vulnerabilidad. Para 2018, su stock representaba aproximadamente el 10% del PBI y el 120% de la base monetaria.

La avanzada demócrata pone en crisis la ayuda de Bessent a Milei

La diferencia con el presente es que aquella operación de mayo buscó atraer dólares nuevos para frenar la salida de los que ya estaban invertidos. La sospecha actual es distinta: que las recompras oficiales estén ofreciendo una contraparte a quienes buscan desarmar sus posiciones. Son mecanismos diferentes, aunque ambos enfrentan el mismo problema: cuando se revierte el flujo de capitales, alguien debe aportar la liquidez necesaria para que las operaciones puedan cerrarse.

 "Esto ya lo vimos con Macri. Caputo arma un paraguas para que los fondos puedan salir sin derrumbar los precios. La diferencia es que aquella vez terminó apareciendo el FMI. Ahora nadie sabe quién va a poner los dólares para financiar la salida", explicó a LPO un operador del mercad 

La principal diferencia con 2018 es el respaldo financiero disponible. Entonces, después del fracaso de las primeras intervenciones, el Gobierno consiguió un acuerdo extraordinario con el FMI. El organismo terminó aportando financiamiento externo para enfrentar una crisis que había comenzado con la reversión de los capitales especulativos. La experiencia dejó una lección: los pesos pueden ser creados o movilizados por el Banco Central, pero los dólares necesarios para una salida masiva dependen de las reservas y del financiamiento externo.

Esto ya lo vimos con Macri. Caputo arma un paraguas para que los fondos puedan salir sin derrumbar los precios. La diferencia es que aquella vez terminó apareciendo el FMI. Ahora nadie sabe quién va a poner los dólares para financiar la salida.

El propio viceministro José Luis Daza reconoció este año que esa debilidad estuvo presente desde el diseño del actual programa económico. "No teníamos un prestamista y lo sabíamos desde el día uno", afirmó al explicar las negociaciones con el Tesoro estadounidense. Y agregó: "Necesitábamos una línea de liquidez de última instancia". Esa fue la función que buscó cumplir el swap de 20.000 millones de dólares negociado con Scott Bessent. Swap que ahora está en un limbo tras el triunfo de los demócratas. 

La cámara de empresas de Estados Unidos en Argentina (AmCham) puso por escrito los riesgos que mira el mercado. Sostuvo que el triunfo de los demócratas puede afectar el respaldo financiero del Tesoro y el forzado apoyo del FMI .

Es precisamente la incertidumbre que incorporan los operadores financieros cuando evalúan sus posiciones argentinas. No se trata solamente de calcular cuánto rinde un bono o cuánto puede subir el dólar. También deben estimar si, ante una salida simultánea de capitales, habrá una institución dispuesta a aportar las divisas necesarias para evitar una crisis de liquidez.

Una preocupación razonable con el riesgo país se acercó a los 1.000 puntos básicos, que vuelven imposible regresar a los mercados voluntarios de deuda.

Fuente: https://www.lapoliticaonline.com/economia/caputo-revive-la-maniobra-de-macri-para-facilitar-la-salida-de-los-grandes-fondos/

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