Schiaretti quiere quedarse con la jefatura del bloque de Provincias Unidas
El antes y después del Mundial como tiempo verbal para la política no es nuevo. En todos los estamentos se habla de cambios, no sólo en la política, posiblemente también en la economía, con u...
El antes y después del Mundial como tiempo verbal para la política no es nuevo. En todos los estamentos se habla de cambios, no sólo en la política, posiblemente también en la economía, con un mojón que es la Copa del Mundo. El microclima del Congreso puede ser referencia de esto, y especialmente la atmósfera que se respira dentro del bloque Provincias Unidas que está inmerso en el interbloque Unidos.
La conducción de la bancada que monitorean los gobernadores Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro, de Córdoba y Santa Fe respectivamente, recayó desde diciembre pasado en Gisela Scaglia, la exvicegobernadora del radical santafesino. Scaglia también conduce el interbloque que se conformó para equilibrar los protagonismos de Miguel Pichetto y el exgobernador cordobés Juan Schiaretti.
Precisamente en Córdoba, de lo que se empezó a hablar en las últimas semanas es de la posibilidad de que Schiaretti vaya por la presidencia de la bancada Provincias Unidas y desplace a Scaglia. Algo que no piensa digerir la mujer del PRO que llegó a ese escaño y a ese control por una promesa del gobernador santafesino.
Gisela Scaglia
No obstante, en el cordobesismo hablan de la necesidad de Schiaretti de empezar a levantar el perfil antes del 2027 electoral y después de una primera etapa con más faltazos en sesiones calientes que un protagonismo real que permitiera construir un 'centrao'. Tal era la promesa de campaña y la conversación con varios de los referentes parlamentarios para desarrollar musculatura de una opción de centro.
Llaryora observa esto con atención. Aunque es real que su hombre en la Cámara baja, Ignacio García Aresca, está muy pendiente de la exploración que empezó hace rato Pichetto para ampliar la construcción peronista. Dentro y fuera del Congreso. Opción que, de ninguna manera, quiere empujar Schiaretti en el marco de su diálogo con el expresidente Mauricio Macri.
Precisamente, hombre clave el jefe del PRO para convencer a Scaglia de dar un paso al costado para dejar la jefatura en manos del cordobés.
Creen, sectores más progresistas dentro de la bancada, que acompañar la decisión de Schiaretti será también una manera de poner un tope a la santafesina que en las discusiones coyunturales terminó votando con el gobierno libertario dentro de la Cámara.