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Murió Raquel Welch, uno de los grandes mitos eróticos del cine de todos los tiempos

Raquel Welch, la estrella de raíces latinas que se convirtió en uno de los más grandes mitos eróticos de la historia de Hollywood, murió a los 82 años después de padecer “una breve enferme...

Raquel Welch, la estrella de raíces latinas que se convirtió en uno de los más grandes mitos eróticos de la historia de Hollywood, murió a los 82 años después de padecer “una breve enfermedad”, según confirmaron sus representantes. Nacida en Chicago como Jo Raquel Tejada, hija de un ingeniero boliviano radicado en Estados Unidos y una mujer norteamericana de familia británica, la futura estrella de Hollywood tuvo una educación particularmente rígida en términos religiosos y morales. Sus padres la obligaron durante mucho tiempo a renegar de sus orígenes latinos, identidad que más tarde, ya famosa, reivindicó en plenitud. Siempre se enorgulleció de su nombre hispano, Raquel, y nunca quiso cambiarlo por el Rachel anglosajón. El apellido lo tomó de su primer esposo, con quien se casó a los 19 años.

A esa experiencia fugaz le siguieron otros tres matrimonios e innumerables romances con nombres famosos. Con la habilidad que siempre empleó para manejar su carrera, Welch jugaba todo el tiempo pícaramente entre la fantasía y la realidad para hablar de sus amantes, sobre todo en los últimos años, cuando ya estaba retirada del cine y los medios acudían a ella para conocer más de su legendaria vida amorosa.

Welch tuvo una carrera en la pantalla llena de altibajos, pero a pesar de la poca relevancia de la mayoría de sus películas logró afirmarse como un poderoso símbolo del erotismo cinematográfico del cine. Esa imagen apareció en el último tramo de la década de 1960, sobre todo desde su rutilante aparición con una bikini de piel en la película Un millón de años antes de Cristo, ambientada en tiempos prehistóricos, y alcanzó su apogeo a lo largo de los diez años siguientes, los más exitosos de toda su carrera. Fue en ese momento cuando el mundo del espectáculo dejó de señalarla con su nombre y la bautizó para siempre como “el cuerpo”.

Cultora de la vida sana, fue dejando progresivamente el cine para consagrarse a la promoción de conductas saludables, especialmente a través de populares videos de yoga y workout.

En 1996 tuvo una muy comentada visita a la Argentina como invitada estrella al Festival de Cine de Mar del Plata por invitación del entonces presidente del Incaa Julio Mahárbiz. El imponente escote con el que llegó a la ceremonia inaugural, de la que también participaron Gina Lollobrigida y Jacqueline Bisset, fue una de las notas más comentadas de ese encuentro. Pero después de regalar sonrisas a granel en la ceremonia de apertura decidió dejar la ciudad y el festival muy rápido, enojada porque los organizadores cambiaron varias veces el lugar que le tocaba ocupar en esa velada y también descuidaron varios de sus pedidos.

Welch fue un símbolo sexual construido y definido desde la pura insinuación. Nunca necesitó mostrar de más. No se le recuerda una sola aparición en el cine en el que se haya animado a un desnudo completo, ni siquiera parcial. Le alcanzaba con exhibir hábilmente sus espléndidas curvas en trajes diminutos como el que usó en su aparición consagratoria, aquella producción británica filmada en las islas Canarias en 1966 con trama prehistórica y casi sin palabras. Nadie se fijaba en el modo en que aquella mujer de la época de las cavernas se enfrentaba, con una lanza precaria en las manos, a monstruos antediluvianos diseñados con precarios efectos visuales. Lo que despertaba la atención de todo aquel que veía Un millón de años antes de Cristo era su voluptuosa figura apenas cubierta con una bikini de piel. Si la película se convirtió desde allí en febril objeto de culto fue nada más que por esa presencia, hasta entonces desconocida. De hecho, los posters con la imagen icónica de Welch y su cuerpo perfecto en una pose insinuante lograron una difusión muchísimo más amplia que la película misma.

Con una sonrisa recordaba siempre aquella experiencia. “El primer día de rodaje -contó una vez- me acerqué al director Don Chaffey y le dije con toda seriedad: ‘Escucha Don, estuve estudiando el guion y me puse a pensar...’ Chaffey se volvió hacia mí con asombro y me dijo: ‘¿Estabas pensando? Claro que no...’”. Lo cierto es que Welch se consagró definitivamente con una película cuya campaña de marketing se apoyaba en una frase irresistible: “La primera bikini de la humanidad”. Aquella Raquel Welch prehistórica y sexy dejó impresa una de las imágenes más características de la cultura pop de su tiempo.

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Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/cine/murio-raquel-welch-uno-de-los-grandes-mitos-eroticos-del-cine-de-todos-los-tiempos-nid15022023/

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