Lula apuesta a las gobernaciones para ganar en primera vuelta
El Partido de los Trabajadores y los partidos que acompañan a la candidatura de Lula trabajan para lograr una victoria en primera vuelta. Esto no está relacionado con un escenario optimista sino ...
El Partido de los Trabajadores y los partidos que acompañan a la candidatura de Lula trabajan para lograr una victoria en primera vuelta. Esto no está relacionado con un escenario optimista sino de evitar que un eventual creciendo de un tercer candidato como el outsider multimillonario Renan Santos complique el reparto de votos para el balotaje.
Lograr una victoria en segunda vuelta no es sencillo pero en el entorno de Lula ya trabajan para lograrlo. Uno de los métodos que encontraron es mediante candidaturas fuertes para las gobernaciones. El presidente brasileño considera que la pelea para las gestiones estatales y los diputados y senadores son tan importantes como ganar la presidencia. "Si ganas, tenes mas gobernabilidad, si perder son la principal oposición", explicó un armado de Lula a LPO.
Según publicó el sitio Carta Capital, el cierre de los acuerdos en Minas Gerais y Goiás permitió completar el mapa de los principales armados que respaldarán la candidatura de Lula a la reelección.
"La apuesta es construir un frente amplio que exceda los límites tradicionales de la izquierda y permita al presidente contar con aliados competitivos en la mayor cantidad posible de estados", detalló.
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En ese sentido, el PT tendrá 12 candidaturas propias a los gobiernos estatales, una cifra que muestra la decisión de la conducción partidaria de preservar espacios de poder territorial, pero al mismo tiempo evitar una estrategia de aislamiento que pueda dificultar la reelección presidencial. Entre las candidaturas propias se encuentran Elmano de Freitas en Ceará, Rafael Fonteles en Piauí, Fernando Haddad en São Paulo y Luís César Bueno en Goiás.
En otros estados, el PT optó por respaldar a dirigentes de partidos aliados o incluso de fuerzas que no necesariamente estarán alineadas nacionalmente con el oficialismo. "La construcción revela una de las principales características de la campaña de Lula: la prioridad es garantizar aliados competitivos antes que imponer candidatos del PT en todos los distritos", asegura este dirigente.
El partido de Lula ya había definido una estrategia de apoyo a dirigentes de otras fuerzas, entre ellas PSD, MDB, PP, União Brasil, PDT y PSB. En abril, por ejemplo, se contemplaban apoyos a Eduardo Paes en Río de Janeiro, Fábio Mitidieri en Sergipe, Lucas Ribeiro en Paraíba, Clécio Luís en Amapá y Renan Filho en Alagoas. El mecanismo tiene una lógica electoral concreta: Lula busca que su candidatura presidencial tenga apoyos fuertes en cada región, incluso cuando eso implique resignar candidaturas propias del PT.
La alianza con el PDT también amplió esa estructura. La fuerza encabezada nacionalmente por Carlos Lupi oficializó en julio su respaldo a Lula en la elección presidencial y, a nivel estadual, selló acuerdos con el PT, entre ellos las candidaturas de Juliana Brizola en Río Grande do Sul y Requião Filho en Paraná.
Eduardo Paes, candidato a gobernador de Río de Janeiro.
En 2022 el PT había presentado 13 candidatos a gobernador, mientras que en 2018 fueron 16. La reducción de candidaturas propias responde a una decisión política: ampliar la coalición presidencial y evitar disputas dentro de los partidos que podrían aportar votos a Lula. La propia prensa brasileña había anticipado que el PT privilegiaría alianzas con partidos de centro y centro-derecha en varios estados, con el objetivo de construir una estructura electoral más amplia alrededor del presidente.
El resultado es un mapa en el que Lula busca tener presencia territorial incluso allí donde no existe un candidato del PT. Este armados sostiene que "es una fórmula que ya forma parte de la tradición política del presidente: ampliar el frente electoral durante la campaña para garantizar gobernabilidad y capacidad de negociación después de las elecciones. El desafío es mantener unido al oficialismo".
La construcción de este frente amplio, sin embargo, no está exenta de tensiones. En algunos estados, las decisiones de la dirección nacional del PT generaron resistencia entre sectores locales que pretendían presentar candidatos propios. El caso de Río Grande do Sul fue uno de los ejemplos más claros: el partido terminó respaldando a Juliana Brizola, del PDT, en lugar de avanzar con una candidatura petista.
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Finalmente, este dirigente planteó que "la apuesta de Lula es que la suma de estos acuerdos sea mayor que la fuerza electoral individual del PT. En otras palabras, el objetivo no es que el partido controle todos los armados sino que te tenga aliados suficientes para disputar competitivamente la elección nacional".
"Con las principales alianzas ya encaminadas y las 12 candidaturas propias del PT definidas, Lula llega a la campaña de 2026 con una estructura territorial que combina izquierda, centroizquierda y sectores del centro político. El desafío ahora será transformar esa arquitectura partidaria en votos y, especialmente, conseguir que los distintos aliados estatales trabajen efectivamente por la reelección presidencial", concluyó.