Política

La inflación mayorista saltó 5,2% en abril y Caputo se agarró de un índice paralelo sin petróleo

La inflación mayorista saltó al 5,2% en abril, la cifra más elevada desde marzo de 2024 y el gobierno tuvo que salir a relativizar el dato que usaba en meses mejores para anticipar el índice mi...

La inflación mayorista saltó al 5,2% en abril, la cifra más elevada desde marzo de 2024 y el gobierno tuvo que salir a relativizar el dato que usaba en meses mejores para anticipar el índice minorista.

El Gobierno festejaba que la inflación mayorista viajaba cerca del 1% mensual y la exhibía como una prueba de laboratorio de que el IPC seguiría el mismo camino. Ahora el tablero cambió. El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) trepó 5,2% en abril y volvió a encender una discusión incómoda para la Casa Rosada: si el índice servía para anticipar la inflación minorista cuando bajaba, también debería servir cuando sube.

El dato publicado por el INDEC mostró además una variación acumulada de 11,6% en el año y un alza interanual de 30,8%. Los productos nacionales avanzaron 5,3%, mientras que los importados subieron 2,5%. Dentro de los rubros que más empujaron aparecieron petróleo crudo y gas, refinados, químicos y productos vinculados a energía.

En Economía salieron rápido a amortiguar el golpe. Luis "Toto" Caputo publicó que "si bien el número es alto, es importante aclarar que la variación es explicada casi en un 85% por la suba en el precio del petróleo y productos vinculados, producto de la guerra". Según el ministro, cuatro divisiones explicaron 4,4 puntos porcentuales de los 5,2 del nivel general.

Caputo incluso intentó construir un índice paralelo. Sostuvo que, excluyendo esas categorías asociadas al shock externo, "la variación del resto del índice se estima en torno a 1,1% mensual". Una especie de inflación "sin petróleo", en línea con la vieja discusión de la inflación núcleo sin carne, pero aplicada a los mayoristas.

El problema para el Gobierno es que el combustible tiene la mala costumbre de filtrarse por toda la economía. No se queda quieto en los surtidores. Se derrama sobre transporte, logística, alimentos, construcción y tarifas. Como una mancha de aceite, termina apareciendo en los costos de casi todas las cadenas productivas.

Parte de ese traslado todavía está contenido por mecanismos que el oficialismo venía criticando cuando estaba en la oposición. El famoso "YPF te ayuda", impulsado por Horacio Marín para desacoplar parcialmente los precios locales del barril internacional, funciona en los hechos como un colchón para evitar que el shock externo pegue de lleno en el IPC. Lo mismo ocurre con la decisión de mantener la importación de GNL bajo control estatal tras el fracaso de la privatización del esquema. El Estado sosteniendo el precio para que no explote la inflación: una escena bastante alejada del catecismo libertario.

"Es inflación contenida, porque es un aumento que inexorablemente en algún momento se va a trasladar a la demanda, y cuando eso ocurra el golpe a los bolsillos va a ser mortal", comentó a LPO un reconocido economista que pidió reserva por no contar con autorización de la consultora donde trabaja. 

En redes sociales la discusión se volvió feroz. El economista Christian Buteler advirtió que "hay que evitar decir, sobre todo si son funcionarios, cosas inexactas como que la inflación mayorista es un predictor de la minorista porque un mes tuvimos un buen dato". Y remató: "Después aparecen datos como estos y no saben dónde meterse".

Gabriel Caamaño también chicaneó al oficialismo. "Pucha, otro mes donde seguro el IPIM no predice al IPC", escribió. Después fue más lejos y cuestionó los ejercicios "contrafácticos" del Gobierno. "El IPC sin carne que miramos el primer trimestre pero no en abril, al IPIM sin petróleo que igual aceleró respecto de febrero con FX planchado. En el medio un contrafáctico y así estamos", lanzó.

"Cuando daba 1,2% el IPIM era Harvard. Ahora que da 5,2%, resulta que no sirve para mirar el IPC", comentó otro analista consultado. Y agregó otro dato que circuló fuerte en las mesas: anualizado, el número de abril corre arriba del 80%. Una velocidad difícil de maquillar con dólar planchado y tarifas parcialmente contenidas.

El debate de fondo es más profundo que una discusión estadística. El Gobierno necesita mostrar desaceleración para sostener la ancla política del programa económico. Pero la guerra, la energía y los costos dolarizados vuelven a recordar que la inflación argentina no se domestica sólo con motosierra fiscal. Cuando el petróleo se recalienta, toda la estructura de costos del país se transforma en una caldera.

Fuente: https://www.lapoliticaonline.com/economia/la-inflacion-mayorista-salto-5-2-en-abril-2228/

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