Política

La derecha brasileña rechaza la fuga de Bolsonaro: "No queremos un jefe en el exilio"

La fuga de Flavio Bolsonaro agravó la crisis de la derecha brasileña, que ya venía sacudida porque contra todos los pronósticos se les escapó una elección ganada. En principio crece la idea q...

La fuga de Flavio Bolsonaro agravó la crisis de la derecha brasileña, que ya venía sacudida porque contra todos los pronósticos se les escapó una elección ganada. En principio crece la idea que no hay ninguna posibilidad de un liderazgo opositor desde el exilio. 

"Uno exiliado y el otro preso, se hace difícil", afirmó a LPO un dirigente muy cercano a la familia Bolsonaro que está muy molesto con la decisión de Flavio de fugarse. 

La estrategia, además, no coincide con la posición del Partido Liberal -que integran los Bolsonaro' y el resto de los partidos de derecha aliados en el Congreso, que reconocieron la victoria de Lula y ahora empiezan a tomar distancia del clan. 

Esto se confirma también con la posición adoptada por los gobernadores de ese bloque que tomaron distancia del pedido de anulación de las elecciones. Respecto de la fuga, sólo el ex juez Sergio Moro, un enemigo histórico de Lula que encabezó el Lava Jato y que ahora gobernará el estado de Paraná, se subió a la estrategia de la persecución.

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El nivel de desorientación en el bolsonarismo quedó reflejado en la rueda de prensa que dio su ex jefe de campaña Rogerio Marinho, donde reconoció que se enteró de la fuga por los medios y le reprochó al ex candidato presidencial que no haya quedado para ponerse al frente de la oposición tras recibir 60 millones de votos. 

Por eso, en el vacío político que deja la fuga de Flavio Bolsonaro, empieza a crecer la figura de Tarcisio Gomes da Freitas, gobernador de San Pablo, que muchos de los sectores de la derecha no bolsonarista quería como candidato en esta elección.

Tarcisio no dijo una palabra en favor de Flavio y posteó en sus redes un video hablando del futuro Brasil de la "unidad y concertación" que desea para su país. 

Uno exiliado y el otro preso, se hace difícil.

El gobernador de San Pablo es leal y agradecido con Jair Bolsonaro por haber confiado en el como ministro y candidato a gobernador, pero no comparte gran parte de los postulados radicales del bolsonarismo. "Tarcisio se muestra como un hombre de diálogo y sabe que para liderar el nuevo espacio de derecha de cara al 2030 tiene que consolidar su poder interno en medio de la crisis bolsonarista", explicó a LPO un veterano dirigente de la derecha brasileña.

Esto le plantea un desafío porque es posible que necesite del ala radical para poder ganar una eventual elección presidencial en el próximo turno. Pero para eso falta mucho y su capital es gobernar el estado más importante del país con muy buenos niveles de aprobación. "Nunca se va a pelear con Jair, pero tiene que despegarse y hacer valer su capacidad de gestión", afirmó a LPO un asesor del líder paulista.

La ex primera dama, Michelle Bolsonaro.

Otra figura importante para la derecha que viene es Michelle Bolsonaro. La ex primera dama está alejada de sus hijastros porque siente que fue maltratada y les reprocha que hayan profundizado la pelea con la Corte Suprema, mientras ella negociaba mejores condiciones para la detención de su marido. 

Michelle estuvo ausente durante toda la campaña y hay versiones que indican que ni siquiera votó por Flavio en la segunda vuelta. Como senadora por Brasilia tendrá un protagonismo que no podrán ejercer Flavio y Eduardo y que compartirá con Carlos, otro de los hijos de Jair, pero que no tiene perfil presidencial. 

La esposa de Jair tiene carisma y llegada con las mujeres evangélicas de los sectores populares y puede oficiar de puente entre la familia y la derecha no bolsonarista, rol que intentó llevar a cabo en esta elección cuando se especuló que podía ser la vicepresidenta de Tarcisio. Cuando Jair Bolsonaro bajó el martillo en favor de Flavio, esa posibilidad se esfumó y Michelle desapareció de la escena. 

Michelle Bolsonaro tiene carisma y llegada con las mujeres evangélicas de los sectores populares y puede oficiar de puente entre la familia y la derecha no bolsonarista, rol que intentó llevar a cabo en esta elección cuando se especuló que podía ser la vicepresidenta de Tarcisio. Cuando Jair Bolsonaro bajo el martillo por su hijo Flavio, esa posibilidad se esfumó y Michelle desapareció de la escena.

El tercer actor al que hay que prestarle atención es Valdemar Costa Neto, presidente del Partido Liberal y viejo cuadro político del sistema político brasileño, que se benefició de la ola bolsonarista para aumentar la capilaridad de su partido y aumentar la cantidad de diputados y senadores en el Congreso. 

Sin embargo, Valdemar no es un ultra y muchos integrantes del partido tampoco lo son. Un ejemplo es la declaración que dio luego que un envalentonado Flavio anunció el intento de reforma la Constitución de la Democracia, en caso de ganar. "No todos compartimos esas posturas radicales", afirmó.

Valdemar conoce el pulso de la negociación política, ha estado cercano a Lula y sabe que tiene que ser oposición pero no a cualquier costo. "Que los videos de las redes pidiendo impeachment lo haga Nikolas Ferreyra", bromeó un dirigente de larga trayectoria en el Congreso. 

Valdemar Costa Neto, presidente del Partido Liberal en un acto con Jair Bolsonaro, durante su presidencia.

Aquí aparece otro elemento de suma importancia para entender la dinámica política brasileña: la negociación en un presidencialismo de coalición. Es cierto es que al finalizar la primera vuelta se destacó la cantidad importante de legisladores conservadores, pero esto no significa que Flavio Bolsonaro los puede conducir desde su exilio en Miami o Jair desde la prisión domiciliaria. 

Para entender esto hay que saber como opera el Centrao, el poderoso bloque de partidos de centroderecha que controla la mayoría en el Congreso con un extremo pragmatismo y hace que los bloques que anunciaron apoyo a Bolsonaro en la segunda vuelta ahora están cerca de ingresar al gobierno de Lula.  

"El Centrao juega a ganador", resumió con precisión un integrante de un partido que ya está negociando con Lula. 

Por eso, es falso que el bolsonarismo tenga los números para bloquear todas las iniciativas de Lula en nombre de una supuesta lealtad a Bolsonaro o Trump. Son negociaciones minimalistas que incluyen cajas, cargos en el estado y acuerdo territoriales de cara a las elecciones municipales que se realizarían en 2028.

Pensar que los bloques de derecha van a alinearse detrás de un perdedor que ni siquiera está en Brasil es no entender nada.

Un ejemplo grafica los límites que enfrenta la familia Bolsonaro para imponer su voluntad en la derecha brasileña. La agenda urgente del bolsonarismo era sacar al presidente del Senado, David Alcolumbre para imponer a Rogerio Marinho y sumar los votos para destituir al juez Alexander De Moraes, que pidió sacarle el pasaporte a Flavio y activó su fuga. Pero lejos de eso, el PP y Unión Brasil que antes del ballotage iban a formar parte de la base de apoyo de Bolsonaro, anunció el respaldo a Alcolumbre. 

Como el presidente de la Cámara de Diputados Hugo Motta, Alcolumbre es aliado de Lula. Es decir, los aliados de Flavio votaron continuidad del aliado del Lula en el Senado. 

"Así se mueve el Congreso brasileño que puede aprobar sin inconvenientes la reducción de la jornada laboral y rechazar el nombramiento de un juez de la Corte. Pensar que los bloques de derecha van a alinearse detrás de un perdedor que ni siquiera está en Brasil es no entender nada", explicó un dirigente brasileño con mucho recorrido parlamentario.

Fuente: https://www.lapoliticaonline.com/internacionales/la-fuga-de-flavio-abre-una-interna-por-la-liderazgo-de-la-derecha-brasilena/

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