La crisis industrial golpea a Stellantis y pone en alerta a la cadena autopartista de Córdoba
La crisis de la industria automotriz empieza a llegar al corazón del proyecto industrial que Stellantis había diseñado para Córdoba. La compañía reducirá durante los últimos cuatro meses de...
La crisis de la industria automotriz empieza a llegar al corazón del proyecto industrial que Stellantis había diseñado para Córdoba. La compañía reducirá durante los últimos cuatro meses del año la producción de las Fiat Titano y RAM Dakota en su planta de Ferreyra, al sir de la ciudad, y el ajuste de la terminal también pone bajo presión a la extensa cadena de autopartistas y proveedores.
El nuevo programa productivo comunicado por Stellantis a sus proveedores contempla fabricar entre septiembre y diciembre unas 3.000 RAM Dakota, contra las 8.000 previstas originalmente, y 1.000 Fiat Titano, frente a las 1.500 proyectadas. Con ese cambio, la producción anual de las dos pick-ups quedaría en torno de 16.500 unidades, contra las 27.000 que se habían planificado inicialmente.
El recorte global ronda el 39%. La producción anual prevista de Dakota baja de 18.000 a unas 12.000 unidades, mientras que la Titano pasa de 9.000 a unas 4.500. En otras palabras, la mitad del volumen originalmente proyectado para la nueva pick-up de Fiat desaparece del programa 2026.
Stellantis sostiene que Ferreyra está adecuando sus procesos a la evolución de la demanda interna y externa mientras continúa con el programa de inversiones. Pero el dato industrial es inocultable: la planta está produciendo menos de lo que se esperaba cuando se decidió transformar a Córdoba en el hub regional de pick-ups del grupo.
La inversión de Stellantis en Ferreyra ronda los US$ 385 millones e incluye las nuevas Titano y Dakota, mayor integración de componentes nacionales y una planta para fabricar el motor Multijet 2.2, cuyo inicio de producción está previsto para 2027. El proyecto contemplaba además la incorporación de unos 1.800 trabajadores, de los cuales 400 estaban vinculados específicamente a la producción de la Dakota. El reperfilamiento abre un interrogante respecto a esos puestos de trabajo en el futuro.
La industria autopartista llega a este escenario mucho más debilitada que un año atrás. Según datos de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), la actividad autopartista cayó 8,9% durante el primer cuatrimestre de 2026, mientras que en abril se produjo una contracción interanual del 14,7%. La menor fabricación de vehículos, las dificultades de las exportaciones y el avance de las importaciones forman parte de la explicación.
El impacto ya se trasladó al empleo. En todo el país, el sector autopartista pasó de unos 53.700 puestos directos en 2024 a 49.600 en 2025, una pérdida de 4.100 empleos, equivalente al 7,7%. El 80,5% de esa reducción correspondió a empresas cuyo principal destino es la producción local de vehículos.
En mayo, además, el propio INDEC registró una caída interanual del 10,8% en la fabricación de autopartes, atribuida principalmente a la menor demanda interna y al menor volumen producido por las terminales.
Ese fenómeno resulta especialmente relevante para Córdoba. El Clúster Automotriz y de Movilidad Sostenible de la provincia reúne terminales, autopartistas, proveedores, logística, universidades y organismos tecnológicos. La Agencia de Competitividad Córdoba estima que el entramado involucra a más de 1.200 proveedores y 24.800 empleos directos.
El grupo había apostado a que Ferreyra dejara de ser principalmente la fábrica del Cronos para convertirse en un centro regional especializado en camionetas. Cuando anunció la Titano, la empresa planteó que el nuevo hub tendría una fuerte orientación exportadora y que la producción serviría para abastecer a distintos mercados de Sudamérica. La Dakota, en particular, había sido presentada como un modelo con fuerte perfil exportador.
Stellantis había proyectado fabricar 73.700 vehículos en Ferreyra durante 2026, un 15% más que el año anterior, con un mix compuesto en un 60% por Cronos, 25% por Titano y 15% por Dakota. El nuevo escenario obliga a recalcular esas expectativas.
Para Córdoba, donde la industria automotriz es uno de los principales núcleos de la estructura metalmecánica, el desafío será evitar que un ajuste presentado como coyuntural termine convirtiéndose en una nueva etapa de pérdida de proveedores, empleo calificado y capacidades industriales.