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Julián Gutiérrez, en tiro: la ilusión de la medalla se esfumó demasiado rápido, pero sumó un diploma olímpico

De la casi perfecta jornada del domingo, Julián Gutiérrez pasó a una final en donde un mal inicio le costó la rápida eliminación: después de los 12 tiros iniciales no pudo pasar el primer co...

De la casi perfecta jornada del domingo, Julián Gutiérrez pasó a una final en donde un mal inicio le costó la rápida eliminación: después de los 12 tiros iniciales no pudo pasar el primer corte y finalizó octavo.

Al catamarqueño le costó mucho entrar en ritmo y un par de disparos malos en la primera tanda de cinco tiros lo dejaron en la última posición. La octava colocación en la final, más allá de la amargura por quedarse lejos de la lucha por las medallas, le permitirá sumar su primer diploma olímpico.

La medalla de oro se la quedó el chino Lihao Sheng, con un récord olímpico de 252,2 puntos. Lo siguieron el sueco Victor Lindgren, con 251,4, y el croata Miran Maricic, con 230.

El sabor agridulce no opaca un desempeño inolvidable de Gutiérrez, que cambió su rifle por uno mucho mejor hace apenas un mes. “Estoy en una Ferrari”, graficó luego de la etapa eliminatoria, donde con una actuación soberbia y 631,7 puntos compartió el primer lugar junto con el subcampeón olímpico, el chino Lihao Shengon.

En la final de tiro de Rifle 10 metros, en París, los otros seis clasificados para esta definición son Danilo Sollazzo (Italia), Miran Maricic (Croacia), Daehan Choe (Corea del Sur), Victor Lindgren (Suecia), Arjun Babuta (India) y Petar Gorsa (Croacia).

Su número mágico fue 631,7, que equivale a un récord argentino y sudamericano. Terminó primero y ya se aseguró un diploma olímpico, pero quiere más: la definición será este lunes, a las 7 de nuestro país. Y sin dudas, es el gran impacto de la delegación argentina, hasta ahora con más cachetazos que buenas noticias en los primeros cinco días de competencia.

“Es bastante raro cómo me siento. Estoy contento por lo que sucedió, porque desde hace tiempo que venimos trabajando para esto. Se me negó en Tokio y quedé ahí cerca de clasificarme para esos Juegos. Y bueno, ahora... Como yo siempre digo, Dios proveerá. Después de tanto esfuerzo, los resultados llegaron”, señalaba ayer a TyC Sports el atleta de 23 años, que hizo una carrera junto a su colega Fernanda Russo, de mayor cartel pero que no pudo trascender en estos Juegos Olímpicos.

Ahora es el turno de “El Negro”, que arrancó en el tiro casi de casualidad. “Una tarde de verano estaba aburrido en mi casa; tenía 12 años y le pedí a mi viejo que me enseñara a tirar, porque él compitió. Casi que me dijo ‘Andá a dormir’ porque era la hora de la siesta, pero al final me inició”, se presentaba Gutiérrez ante LA NACION en Lima 2019, cuando se había colgado la medalla dorada en la prueba mixta de aquellos Panamericanos junto a Russo.

Marcelo, su padre, fue su principal influencia, su mentor. Pero en realidad, todo arrancó como una travesura, porque Julián y su hermano mayor, Andrés, empezaron a calibrar su puntería con un riflecito de quebrar, esos de iniciación deportiva. “El primer blanco que usamos fue una caja de vinos y le dimos fácil”, relataba entonces Gutiérrez, a quien le encontraron condiciones y fue captado por el proyecto YOGS, con vistas a los Juegos Olímpicos de la Juventud Buenos Aires 2018.

La travesura no se detuvo en aquel intento para Gutiérrez. “No conforme con eso, Andrés siguió correteando y me propuso: ‘¿Por qué no agarramos una madera con una hoja y le disparamos?’ Así, fuimos achicando el blanco y eso me llevó al tiro”, agregaba, con una tímida sonrisa, pero quien en competencia se convierte en un serial killer. Vaya si lo demostró en el momento cúlmine, en el domingo parisino. En su momento, la pasión le ganó a la razón: en la planta alta de su casa, en la capital catamarqueña, llegó a montar un polígono en una larga sala de 12 metros de largo por 4 de ancho.

Ahora, a sus 23 años, llegó el tiempo de la madurez. Es su momento y tiene su fórmula: “Yo divido la competencia en 6 y voy de a poco. Lo pienso en mi cabeza de esa manera y, si es necesario, reprogramo la forma en la que planifico mi trabajo. En cada descanso tomo un vaso de agua como rutina para calmarme y pensar las estrategias”. Después, se motiva con slogans bien concretos : “‘Yo puedo y sé cómo puedo’ y ‘Paso a paso’, con esas palabras me tranquilizo para seguir adelante cuando estoy en la competencia”.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/julian-gutierrez-en-tiro-la-ilusion-de-la-medalla-se-esfumo-demasiado-rapido-pero-sumo-un-diploma-nid29072024/

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