El riesgo país saltó a 787 puntos y la semana que viene Caputo se gasta todos los dólares en pagarle al FMI
El riesgo país trepó a 787 puntos básicos y acumuló una suba del 28% durante octubre. El deterioro de los bonos argentinos refleja las dudas que persisten sobre el programa financiero de Luis...
El riesgo país trepó a 787 puntos básicos y acumuló una suba del 28% durante octubre. El deterioro de los bonos argentinos refleja las dudas que persisten sobre el programa financiero de Luis Caputo. La pregunta que inquieta a los inversores es de dónde saldrán los dólares para pagar la deuda. Y la respuesta se vuelve urgente porque la semana próxima el Gobierno enfrenta un vencimiento con el FMI que supera los dólares que tiene depositados el Tesoro.
Entre las explicaciones que circulaban este viernes en el mercado por la fuerte trepada del riesgo país se mencionaba el desplome de Wall Street por el mal resultado de Google, las desafortunadas declaraciones de Santiago Bausili sobre la operación del oro y las dudas sobre la capacidad de pago de Caputo, ante la dificultad creciente para sumar reservas.
La desconfianza comenzó a instalarse en julio, cuando Caputo presentó su programa financiero. El ministro proyectó necesidades por 19.200 millones de dólares para 2026 y fuentes de financiamiento por 22.900 millones. Aunque las cuentas mostraban un excedente teórico de 3.700 millones, el mercado miro de cerca las cuentas y detectó mucho wishful thinkin. Desde entonces, el riesgo país inició una escalada que se profundizó con los sucesivos anuncios de respaldo financiero.
El momento de mayor tensión llegó cuando Caputo prometió una bazooka financiera, que en una semana pasó de 75.000 a 125.000 millones de dólares, pero al mismo tiempo dijo que iba a pagar los vencimientos con el swap de monedas con China. O sea, cualquier cosa.
Ahora se ve la realidad. El 5 de noviembre, el Gobierno debe pagar aproximadamente USD 877 millones al FMI en concepto de intereses y recargos. Sin embargo, al 26 de octubre el Tesoro tenía apenas USD 830 millones depositados en el Banco Central. La diferencia deja un faltante inicial de 47 millones, al que se agregan otros compromisos por unos 60 millones. En total, las necesidades adicionales rondan los 107 millones de dólares, antes de considerar los movimientos posteriores de las cuentas oficiales.
Pero la situación se agravó porque el Tesoro utilizó esta semana parte de sus divisas para intervenir en el mercado cambiario, contraviniendo el espíritu del acuerdo con el Fondo. El lunes 26 de octubre vendió 94 millones de dólares para contener la presión sobre la cotización.
Caputo tensó el acuerdo con el FMI y vendió dólares antes que toque el techo de la banda
Caputo enfrentó así una tensión entre dos objetivos: sostener el tipo de cambio y conservar los dólares necesarios para pagar la deuda. Cada intervención reduce los recursos disponibles para afrontar los compromisos externos.
Para cubrir el vencimiento, el Tesoro deberá conseguir dólares adicionales en el mercado o comprárselos al Banco Central. Esta última alternativa permitiría completar el pago, pero trasladaría la presión sobre las reservas cuando las divisas salgan hacia el organismo internacional.
El Fondo acaba aprobar a nivel técnico la tercera revisión del programa argentino. El entendimiento habilita un desembolso de aproximadamente USD 900 millones de dólares, aunque todavía necesita la aprobación del Directorio, prevista para principios de diciembre. Por eso, el Gobierno debe pagar primero y esperar varias semanas para recibir los fondos.
El último balance cambiario del Banco Central agrega otra señal de preocupación. Durante septiembre, las reservas cayeron USD 2.167 millones y cerraron en USD 46.092 millones. La disminución se produjo pese a que el BCRA compró USD 474 millones en el mercado cambiario y el Tesoro otros USD 28 millones. Los ingresos no alcanzaron para compensar los pagos de deuda, los movimientos financieros y otros factores que afectaron las reservas.
El dato más relevante aparece en la cuenta financiera cambiaria, que registró un déficit de USD 3.185 millones. El sector financiero presentó egresos netos por USD 1.776 millones, el sector privado no financiero por USD 1.409 millones y el Gobierno junto con el Banco Central por otros USD 1.306 millones. Esos movimientos fueron parcialmente compensados por ingresos registrados en otras cuentas financieras.
El resultado muestra que la demanda de divisas continúa siendo muy elevada, incluso en un mes de superávit comercial. La contradicción aparece con claridad al observar los ingresos del comercio exterior. En septiembre, las operaciones de bienes dejaron un saldo positivo de USD 3.317 millones, producto de cobros de exportaciones por USD 9.534 millones y pagos de importaciones por USD 6.217 millones. Sin embargo, ese excedente fue absorbido por los pagos de servicios, intereses y utilidades. La cuenta corriente cambiaria terminó con un superávit de USD 1.521 millones, insuficiente para compensar el déficit de la cuenta financiera. A esa presión se sumó la demanda de dólares de los particulares.
Las personas humanas realizaron compras netas de moneda extranjera por USD 3.410 millones en septiembre. De ese total, USD 2.471 millones correspondieron a compras netas de billetes. Según el Banco Central, de unos USD 2.400 millones adquiridos mediante compras y transferencias sin destino específico, aproximadamente USD 800 millones se utilizaron para cancelar consumos, otros USD 800 millones quedaron depositados en bancos locales y los USD 800 millones restantes incrementaron los activos externos.
El movimiento refleja una demanda sostenida de dólares que compite con las necesidades financieras del Gobierno. Aunque no todas las compras representan salida de capitales, el resultado muestra que el sector privado continúa buscando cobertura en moneda extranjera.
Al mismo tiempo, el Tesoro necesita comprar divisas para pagar los vencimientos y el Banco Central intenta acumular reservas. El peso de los compromisos externos se observa en la evolución de las reservas, que retrocedieron pese al resultado favorable del comercio de bienes. Este es precisamente uno de los puntos sensibles para el Fondo Monetario.
El balance cambiario muestra la dificultad de transformar los ingresos comerciales en una acumulación sostenida de reservas. La suba del riesgo país termina de cerrar el círculo. Con una sobretasa de 787 puntos básicos, el acceso al financiamiento internacional continúa cerrado.