Política

Choque en el Concejo de Rosario por una torre en zona protegida junto al Monumento a la Bandera

 El Concejo de Rosario entró en una discusión de alto voltaje por el proyecto que busca habilitar una torre de once pisos en un inmueble patrimonial de avenida Belgrano al 500, a metros del Monu...

 El Concejo de Rosario entró en una discusión de alto voltaje por el proyecto que busca habilitar una torre de once pisos en un inmueble patrimonial de avenida Belgrano al 500, a metros del Monumento a la Bandera.

La iniciativa, que requiere una excepción urbanística, reabrió el debate sobre los límites entre preservación y desarrollo en una de las zonas más sensibles de la ciudad como la avenida Belgrano que corre pegada al río, frente al Monumento a la Bandera, y combina arquitectura monumentalista de principios del siglo XX, como el edificio de la ex Aduana, los ex almacenes Rosental, con chalets costeros y casonas de valor patrimonial que todavía sobreviven entre edificios más altos.

En esa señorial avenida, el proyecto busca conservar el frente de una de esas viviendas históricas y levantar una torre de once pisos en el fondo del lote, una intervención que no solo impacta urbanísticamente, sino que deja sentado antecedentes que podrían terminar cambiando un sector fundamental del caso histórico.

El expediente, impulsado por el Ejecutivo y actualmente en tratamiento en la comisión de Planeamiento, propone conservar la fachada de la casona histórica y construir un edificio de hasta 35 metros en el fondo del lote. La normativa vigente en esa área de protección histórica fija una altura máxima cercana a los 14 metros, por lo que el proyecto depende de una habilitación especial del Concejo.

Rubén Palumbo, presidente del Colegio de Arquitectos de Rosario

El argumento oficial se apoya en las particularidades de la cuadra. Según plantearon desde el municipio y concejales del oficialismo, el frente sobre avenida Belgrano tiene una lógica urbana distinta a la del casco histórico más cercano al Monumento, con edificios más altos que permitirían "indicadores especiales" para el desarrollo.

Además, desde el Ejecutivo defendieron el enfoque durante la comisión. El subsecretario de Planeamiento, Pablo Florio, sostuvo que "el gran problema es cómo sostener el patrimonio" y remarcó que las excepciones representan una porción minoritaria de los permisos de obra.

Del otro lado, el rechazo de vecinos y profesionales: El Colegio de Arquitectos advirtió que el proyecto contradice directamente la normativa vigente y alertó sobre el riesgo de abrir un precedente en el área más protegida de la ciudad. El titular de la institución, Rubén Palumbo, afirmó que "sería el peor antecedente" y advirtió que "si las excepciones se convierten en norma, la norma deja de tener sentido".

Desde el Colegio remarcaron objeciones urbanísticas y legales que flexibilizar las alturas en zonas de protección histórica "debilita la política de preservación" y lleva a resolver los proyectos caso por caso, desdibujando el criterio general.

Fabricio Fiatti, concejal por el oficialismo

Los vecinos, algunos nucleados en la vecinal Monumento a la Bandera, sumaron una batería de cuestionamientos y denunciaron problemas estructurales en la zona, con cañerías de más de un siglo, baja presión de agua y fallas eléctricas, además del impacto directo sobre la calidad de vida.

También advirtieron que una torre de esa escala generaría pérdida de luz y ventilación en las viviendas linderas y cuestionaron la compensación económica prevista por el exceso constructivo.

 Javkin llamó "Club de Defensores de las ruinas" a quienes se oponían al proyecto y dijo que es "el club que prefiere que las propiedades se caigan antes que generar soluciones" y defendió la necesidad de avanzar en el Concejo. 

Incluso propusieron una alternativa para evitar la excepción: que el propietario no construya esos metros en ese lote y pueda usarlos en otro proyecto, de modo de preservar el inmueble sin romper la escala del barrio.

Al momento de la Comisión, el debate público ya estaba al rojo vivo por fuertes cruces en declaraciones públicas. El intendente Pablo Javkin cuestionó a quienes se opusieron al desarrollo.

Días atrás llamó "Club de Defensores de las ruinas" a quienes se oponían al proyecto y dijo que es "el club que prefiere que las propiedades se caigan antes que generar soluciones" y defendió la necesidad de avanzar en el Concejo. Lo dijo en el atril de la Cámara Argentina de la Construcción que la semana pasada hizo su congreso en Rosario.

Con ese clima de fondo, concejales opositores denunciaron presiones y cuestionaron el tono del oficialismo. El concejal Juan Monteverde afirmó que "el autoritarismo del gobierno es increíble".

El caso de Belgrano 548 expresa una tensión que excede a esta obra puntual porque es muy parecida a otros casos: los dueños de esas mansiones no las pueden sostener y se quedan sin herramientas para generar valor económico y el patrimonio se vuelve inviable y la única salida que encuentran los propietarios es abandonarlas hasta su demolición. La gestión Municipal busca flexibilizar las condiciones de protección con planes alternativos e intermedios.

Por otro lado, arquitectos y vecinos advierten que habilitar excepciones en el entorno del Monumento puede abrir una puerta difícil de cerrar. Y en ese equilibrio, el Concejo tiene ahora que tomar una decisión que puede marcar un precedente urbanístico para la arquitectura de Rosario.

Fuente: https://www.lapoliticaonline.com/santa-fe/choque-en-el-concejo-de-rosario-por-una-torre-en-zona-protegida-junto-al-monumento-a-la-bandera-1838/

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